Ayer se celebró el Festival número 59 de la Canción de Eurovisión en Copenaghe, un evento nunca exento de polémica por su indudable apego en los últimos tiempos al mundo pop, a la representación de un vaivén de países europeos, a la cuestionable manera de repartir los votos entre éstos y sobre todo, al mundo gay. Este año la ganadora ha sido Conchita Wurst, un cantante transformista que ataviado en un ajustado vestido de pedrería, larga melena y barba poblada ha convencido a los seguidores del programa con una balada épica que muchos asemejan con la BSO de una película de James Bond, España en 10ª posición, polacas con gran escote, mucha canción tranquila y más, comentado entre los colaboradores del blog a continuación.